Muchas veces salimos de casa con la intención de tomarnos un refesco o una cervecita y llegamos a casa habiéndonos gastado mucho más dinero del que teníamos pensado gastarnos, la cosa se lia y cuando nos damos cuenta nos hemos gastado un pastón, a veces las salidas con amigos a tomar algo o a cenar se convierte en un derrote de dinero exagerado y hay que evitarlo si no vamos muy bien en nuestra economía.
Generalmente no se considera de buena educación sacar la calculadora y comprobar exactamente qué cantidad del total de la cuenta corresponde a cada comensal abonar.
Lo políticamente correcto no suele ser que cada uno pague lo suyo y sin embargo esto puede dar lugar a situaciones tan disparatadas y absurdas como las siguientes:
Situación hipotética 1:
Quedas con un grupo de amigos para tomar algo, en principio sólo tienes pensado tomarte un par de cervezas, hacer un gasto mínimo, pero empiezan a invitar a rondas completas y quien menos se pide un combinado, si paras de beber pueden pensar de ti que eres un aprovechado y quieres escaquearte de pagar cuando sea tu turno, por lo que no te queda más remedio que invitar a una ronda antes de retirarte, lo que en principio iban a ser 2 cervezas al final te ha salido por el precio de 8 cubatas.
Situación hipotética 2:
Quedas para cenar en un restaurante con un grupo de amigos, tú vas decidido a gastar lo mínimo posible porque ese mes ya vas demasiado justo, por lo que cuando los demás empiezan a pedir platos sin medida tu pones la excusa de que no tienes mucha hambre, el resto continúa con el poste y el café, la copa y todos los extras posibles, cuando tú comienzas a convencerte de que has hecho lo correcto traen la cuenta y alguien dice: “son 200 euros, entre 8…” y piensas: “¡Pero si lo mío no llegaba ni a 10 euros y tengo que pagar 25!”
Cuando se paga “a escote” sucede como con los impuestos, algunos piensan que ese dinero no es de nadie y gastan con mucha más alegría que si sólo saliese de sus bolsillos, el derrochador sale ganando y el ahorrador sale perdiendo, y todo por no haberse puesto de acuerdo de antemano.
A otro nivel se encuentran los que incluso consideran de mal gusto dividir la cuenta a partes iguales y consideran que lo correcto es que alguien pague lo de todos, bien, que cada cual haga lo que le parezca mejor en función de su criterio, el grado de amistad y el tamaño de su cartera.
Hay que tener siempre muy en cuenta el dinero que queremos gastarnos dependiendo de nuestra economía, si no queremos gastar demasiado dinero evitemos juntarnos con gente de más poder adquisitivo que nosotros, si vemos que un grupo de gente va más fuerte de lo que podemos permitirnos simplemente ese día evitar meternos en el ajo, sino lo hacemos así podemos salir escaldados y luego pensaremos “no tenía que haber salido de casa”
